lunes, 9 de febrero de 2015

CARTA A MIGUEL

Quilmes, 10 de octubre de 2014
Querido Miguel:

      Estoy hecha un desastre y quisiera que me escuches durante un rato, por eso te escribo. Pensarás que soy una caradura, que sólo me acuerdo de vos cuando hay problemas, pero ¿qué hago? ¿me la aguanto yo sola...? Me siento mal, no sé qué me pasa. Vos sabés que no siempre me he gustado a mí misma; que soy bajita, que no me gustan mis piernas... y ahora el acné que me ha declarado la guerra. Los amigos me dicen que soy tonta, que tengo un pelo y unos ojos muy bonitos... pero yo me veo horrible. Pero me veo hecha un desastre, no sólo físicamente, sino en todo. Los estudios, mal. Estoy desaprobando casi todas las materias aunque me estoy matando, y veo que gente como Érica, que joroba todo el día, después aprueba como si nada. A los exámenes voy derrotada, convencida de que saldré mal. ¡Uf!
     Y se junta todo, Miguel; con las amigas, también mal; estoy incómoda, como si tuviera la impresión de que estorbo. El colmo ha sido lo de Juanjo: llevábamos tres meses saliendo, y ahora cortamos y me siento muy mal porque la culpa fue mía. He llevado la situación a la ruptura porque, en el fondo tenía pánico, no me veía capacitada para hacerlo feliz, sabiendo además lo que Juanjo vale...
     Mal, Miguel, estoy mal. Lo único que quiero es encerrarme en casa y no pisar la calle. El otro día vino Susana; hablamos de lo de Juanjo. Ella estaba animada. Colabora como voluntaria en un comedor comunitario. Me sugirió que yo también lo haga, pero ¿puedo yo ayudar a alguien? Decime, Miguel, ¿qué me pasa? ¿De verdad soy tan desastre? ¿Puedo yo ser útil a los demás?

     Un beso, Lucía

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